No sin razón la guerra de Troya —y el ciclo troyano en general— lleva milenios fascinando a la humanidad, y de ahí que durante siglos se han publicado decenas de libros de todos los tipos y para prácticamente todos los públicos.
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Aquí me propongo hacer una selección de recomendaciones para que cualquier interesado pueda leer, entender y disfrutar la guerra de Troya prácticamente desde cero hasta afrontar la Ilíada y la Odisea de Homero.
Iré listando los recursos en el orden que yo recomiendo que se vayan consumiendo...
Nota. Con todas las precauciones que han de tomarse al tratarse de una película de Hollywood, recomendaría ver la película de Troya (2004). Aunque la mitad de la película sea inventada y retuerza bastante todo, es un buen producto audiovisual y sirve para ir poniendo cara a los personajes, su personalidad, sus motivaciones...
Mitología clásica
Antes de entrar de lleno en el ciclo troyano, es prácticamente imprescindible tener un conocimiento general, panorámico, sinóptico, de la mitología clásica. No faltan manuales y diccionarios a tal efecto, pero no los recomiendo a quien aún esté por iniciar o esté recién iniciado.
Justo con este propósito publiqué mi Mitología griega con un palillo en la boca: en unas 40 000 palabras, se puede obtener un conocimiento muy decente de la mitología griega a partir del cual poder seguir profundizando con sucesivas obras más elaboradas.
Entonces, para quien sepa poco o nada de mitología griega, yo le recomendaría comenzar por aquí.
Con esto, yo diría que es suficiente para pasar a la siguiente fase. Sin embargo, puedes complementar con estos dos libros de Stephen Fry (eso sí, aviso de que son bastante extensos):
- Mythos: Los mitos griegos revisitados es una introducción a la mitología y a los mitos relativos a los dioses.
- Héroes prosigue con las historias de los héroes y heroínas.
Homero adaptado
El siguiente paso sería leer la Ilíada y la Odisea en cualquiera de las muchas versiones adaptadas para niños que existen. Aunque cronológicamente la Ilíada va antes que la Odisea, pueden leerse en un orden u otro, y, por su temática aventuresca, la Odisea es más ligera que la Ilíada, por lo que es perfectamente recomendable empezar por ahí.
Como digo, hay bastantes versiones.
Las de Rosemary Sutcliff son relativamente populares en España, con ediciones ilustradas, etc. Creo que últimamente están descatalogadas.
- Naves negras ante Troya (Ilíada)
- Las aventuras de Ulises (Odisea)
Sin embargo, a mí personalmente me gustan más las que yo traduje de Jean Lang, aunque sean solo texto. ¿Por qué? El texto de Sutcliff se me hace más un resumen, mientras que el de Lang creo que captura mejor el regustillo homérico dentro de lo que cabe para ser versiones juveniles:
- La cólera de Aquiles (Ilíada)
- Las aventuras de Odiseo (Odisea)
Añado también las versiones de Rosa Navarro Durán, filóloga española, que, aunque no he revisado personalmente, tienen muy buena pinta.
No entraría exactamente en esta sección de «Homero adaptado», pero creo que es donde mejor encaja.
En esta ocasión sí recomendaría encarecidamente leer el libro de Stephen Fry sobre la guerra de Troya, titulado simplemente Troya.
Los libros de Stephen Fry consiguen equilibrar a la perfección la erudición, la exactitud, los contenidos de las fuentes clásicas y un relato no novelesco, pero casi, pues lo cuenta todo de forma muy amena.
A estas alturas considero que uno ya podría enfrentarse, con mayor o menor dificultad, a las obras de Homero. Sin embargo, también podrían leerse las siguientes novelas mitológicas (retellings):
- La canción de Aquiles, de Madeline Miller. Narra más o menos la Ilíada.
- Circe, de Madeline Miller. Narra parcialmente la Odisea.
- La canción de Troya, de Colleen McCullough. Descatalogado en español.
- Los seis libros correspondientes de Glyn Iliffe. Solo disponibles en inglés.
Por supuesto, hay que tener en cuenta que estos libros son novelas, por lo que no se atienen al cien por cien a las fuentes antiguas.
Homero: Ilíada y Odisea
A estas alturas considero que uno ya podría enfrentarse, con mayor o menor dificultad, a las obras de Homero traducidas al español (o a la lengua que cada uno prefiera, faltaría más).
Hay muchísimas traducciones de los poemas homéricos que pueden encontrarse en las principales editoriales: Cátedra, Alianza, Gredos, Espasa-Calpe (Austral)... Todas valen. Tengo pendiente hacer una comparación; mientras tanto, véase este apéndice.
Una aclaración sobre las traducciones de Luis Segalá y Estalella: son clásicas y probablemente no me arriesgue al decir que han influido en mayor o menor medida en traducciones posteriores. Él murió en 1938, por lo que sus traducciones son de dominio público en España y pueden consumirse libremente gratis, por ejemplo en Wikisource.
La mayoría de traducciones que no sean de las editoriales mencionadas arriba son probablemente las de Segalá y Estalella, incluso si no lo dicen, precisamente para evitar pagar derechos por la traducción. La de Austral es la tradicionalmente (desde hace décadas) de Segalá.
Aunque no las he consumido personalmente, no recomiendo las versiones «liberadas» de Blackie Books, que, aunque tienen buen márketing, son traducciones al español hechas a partir de traducciones inglesas de hace más de un siglo.
Últimas palabras
Aunque suene a cantinela de abuelo cebolleta, creo que es verdad que a la Ilíada y a la Odisea hay que ir volviendo cada cierto tiempo, pues, incluso con este recorrido para alisar el camino, uno nunca termina de leer los poemas homéricos.
Dicho eso, aprovecho para mencionar un par de novelas traducidas y publicadas por mí sobre lo que ocurrió antes y después de las narraciones homéricas propiamente dichas:
- Las aventuras del joven Odiseo, sobre lo que se coció durante la infancia de Odiseo y antes de la guerra de Troya en general. Para todos los públicos.
- El ocaso de los héroes que lucharon en Troya, sobre lo que ocurrió entre el final de la Ilíada y la Odisea. Para adultos y adolescentes motivados.
Apéndice I: traducciones de la Ilíada
A falta de hacer una comparación relativamente exhaustiva de las traducciones más recientes, dejaré aquí un listado con las traducciones al español de la Ilíada, con enlaces a descargas gratuitas en los casos de las versiones en dominio público.
Antes de la traducción de García Malo solo hay algunas versiones incompletas (la mayoría) o inéditas (la de Lebrija Cano, ¿1628?; la del duque de Sotomayor, ¿1728?, ¿1746?).
- 1788, por García Malo, Ignacio (1760-1812): traducción directa del griego en verso endecasílabo castellano; en tres tomos: primero (cantos I-VIII); segundo (cantos IX-XVI); tercero (cantos XVII-XXIV).
- 1831, por Gómez Hermosilla, José Mamerto (1711-1837): traducción del griego al castellano en endecasílabos libres; la primera edición incluía un tercer tomo con comentarios; aquí ponemos enlaces a los dos tomos de la segunda edición (1848), revista y notablemente enmendada: primero (cantos I-XII); segundo (cantos XIII-XXIV).
- 1908, por Segalá y Estalella, Luis (1873-1938): versión directa y literal del griego, en prosa. En 1927 se publicaron las Obras completas de Homero, donde finalmente se usaban las formas griegas de los nombres (e. g. Zeus en lugar de Júpiter), entre otras modificaciones respecto a la de 1908 (nota).
- 1915, por Gómez de la Mata, Germán (1887-1938) a partir de la traducción en prosa al francés de Leconte de Lisle (1818-1894); en dos tomos.
Hasta aquí, las disponibles en dominio público porque su(s) traductor(es) murió/murieron hace más de 80 años. A continuación, las que no se encuentran en dominio público. Tampoco sé si es una lista exhaustiva, pero me lo parece bastante.
- 1932, por Bergua Olavarrieta, Juan Bautista (1892-1991).
- 1935, por Aguado Hernández, Mariano (1907-1979).
- 1953, por Gutiérrez, Fernando (1911-1984).
- 1956, por Ruiz Bueno, Daniel (1905-1997).
- 1971, por Sanz Franco, Francisco (¿?-¿?).
- 1986, por Rodríguez Alonso, Cristóbal (1934-1994).
- 1989, por López Eire, Antonio (1943-2008).
- 1991, por Crespo Güemes, Emilio (1950-).
- 1995, por García Calvo, Agustín (1926-2012).
- 2005, por Bonifaz Nuño, Rubén (1923-2013).
- 2011, por Martínez García, Óscar (1973-).
- 2012, por Pérez, F. Javier (¿?-¿?).
- 2013-2016, por García Blanco, José (¿?-¿?) y Macía Aparicio, Luis Miguel (¿?-¿?).
Nota sobre la versión de 1927 de Segalá y Estalella
En la página LXIX comienza el apartado «Nuestra versión de la Ilíada y la Odisea y su nueva edición completada con las restantes obras homéricas», de donde cito (alguna modificación y negritas mías):
Por no existir ninguna versión directa de las obras de Homero en prosa castellana, creyó el que esto escribe que su condición de catedrático de lengua y literatura griegas le obligaba moralmente a poner la Ilíada y la Odisea, las más famosas epopeyas de la literatura mundial, al alcance de todos los españoles e hispanoamericanos; y con un gran temor, natural en quien traslada monumentos de tanto valor histórico y literario, empezó la versión, cuidando de hacerla con toda su alma, pues, como decía en el prólogo de la primera edición, si el buen deseo, el entusiasmo por la obra y la diligencia en el trabajo bastaran para tener acierto, no habría otra que fuese más perfecta y acabada.
Para ello siguió el criterio de verter los poemas íntegra y literalmente, indicando al margen a qué versos del original correspondía cada párrafo, sin quitar ni siquiera un epíteto y sin añadir más que lo necesario para la recta inteligencia de cada frase. Con el fin de popularizar las obras homéricas, se sustituyeron los nombres de las deidades y de otros personajes por los correspondientes latinos, pero con el propósito (como ya se dijo en el prólogo de la Odisea) de conservar los originales griegos en otra próxima edición, que es la presente.
Como, a pesar de las precauciones tomadas, se habían cometido algunas omisiones y ciertos pasajes eran susceptibles de una interpretación más exacta, en esta nueva edición (que es la segunda o, por mejor decir, la tercera contando la de la Universidad Nacional de México) se ha cotejado la versión castellana con el texto griego publicado por Monro y Allen en la Scriptorum Classicorum Bibliotheca Oxoniensis; se han corregido algunas palabras y frases, atendiendo indicaciones hechas por los críticos y principalmente por el P. Juan Mir y Noguera, S. I., tan amante de la pureza y casticidad del lenguaje, y por el Dr. Juan Francisco de Albear, doctísimo profesor de la Universidad de la Habana, y se han conservado todos los nombres propios griegos, dándoles terminación castellana, para no alterar en lo más mínimo el carácter del poema.
Es, en verdad, muy corriente en el día de hoy usar los nombres de Zeus, Atenea, Afrodita, etc., en vez de Júpiter, Minerva, Venus, etc., pero casi nadie se ha atrevido a escribir, por ejemplo, Aquileo, Odiseo, Ayante y Polideuces por Aquiles, Ulises, Áyax y Pólux, de donde resulta en una misma obra la mezcolanza más chocante de nombres griegos y latinos. Nosotros creemos que si Ἰδομενεύς se transcribe Idomeneo, por idénticos motivos Ἀχιλλεύς y Ὀδυσσεύς nos han de dar Aquileo y Odiseo; y haciéndolo así con el último nombre queda más comprensible la palabra Odisea y no hemos de cambiarla por Ulixea, como propuso el secretario Gonzalo Pérez al notar la discordancia entre el título del poema que se dice en griego y el nombre del protagonista que se anuncia en latín. He aquí, pues, los nombres propios cuya restitución hemos efectuado, con su escritura original y la forma en que aparecen en nuestra primera edición y en muchas de las traducciones modernas:
Afrodita Venus Aquileo Aquiles Ares Marte Argifontes Argicida Ártemis Diana Atenea Minerva Ayante Áyax Calcante Calcas Cebriones Cebrión Cronida Saturnio Cronión Saturnio Cronos Saturno Deméter Ceres Dióniso Baco Enialio Marte Enio Belona Erinies Furias Estix Estigia Gorgo Gorgona Hades Plutón, Orco Hécabe Hécuba Hera Juno Heracles Hércules Hermes Mercurio Leto Latona Odiseo Ulises Penelopea Penélope Polideuces Pólux Posidón Neptuno Radamantis Radamanto Titono Titón Trinacia Trinacria Zeus Júpiter […] consideramos de gran interés dar todos los significados que puede tener un epíteto, pues muchas veces hemos titubeado al decidir cuál de ellos debíamos adoptar. Así, por ejemplo, el αἰγίοχος, que se aplica a Zeus, significa para algunos 'portaégida' y para otros 'que anda o que ejerce su dominio sobre las nubes tempestuosas'; el Σμινθεύς de Apolo puede significar 'Esmintio', es decir, natural de Esminte, y también 'muricida' o matador de ratones, etc.
De la interpretación de los epítetos, la que extrañará más a algunos será la dada a γλαυκῶπις, a saber, 'la de ojos de lechuza'. Se dirá que, además de γλαύξ 'lechuza', existe el adjetivo γλαυκός, que significa 'brillante', 'glauco', 'azul claro', 'verde pálido' y 'gris'; que el mismo autor de la Ilíada (XX, 172) usa el participio γλαυκιόων (= con los ojos centelleantes) al describir la acometida de un león herido; y que nosotros lo hemos interpretado en anteriores versiones por 'la de los brillantes ojos' y por 'ojilúcida'. Pero, por otra parte, hay que tener en cuenta que un compuesto muy semejante a γλαυκῶπις, epíteto de Atenea, es βοῶπις, epíteto de Hera, cuya primera parte es indudablemente βοῦς, βοός 'buey' o 'vaca', por lo cual lo hemos traducido por 'la de ojos de novilla' y, por tanto, que no es de extrañar que γλαύξ, γλαυκός sea la primera parte del compuesto γλαυκῶπις; que la lechuza era el ave de Atenea y de la ciudad de Atenas; y que no les parecía a los antiguos impropio comparar los ojos de una persona a los de un animal, como en el Cantar de los cantares se comparan los ojos de la esposa a los de la paloma. Que Homero haya querido indicar con dichos epítetos que Hera tenía los ojos grandes y húmedos y que los de Atenea eran brillantes o claros es cosa que el traductor no puede decidir, aunque puede indicarlo al lector como lo hacemos nosotros en estas líneas.


