La etimología de «calabaza» es incierta. Una posibilidad es que sea, simple y aburridamente, de origen prerromano. Corominas también se extiende bastante tratando de relacionar «calabaza» con «caparazón» y «galápago», en la idea de que las tres palabras están relacionadas etimológicamente, pues la calabaza es de textura similar al caparazón de un galápago (resumen rápido).
Otra posibilidad, más interesante, es que venga del árabe قَرْعَة يَابِسَة (qar'a yābisa) 'calabaza seca'. Esa palabra árabe, a su vez, procede del persa خربزه (xarboza, xarboze), que significa 'melón', o sea, que de alguna forma se veía la calabaza como un tipo de melón.
Esto, por cierto, nos lleva al inglés pumpkin, cuyo lexema pump- procede del francés antiguo pompon. (La parte -kin significa 'tipo de' y está emparentada con la raíz de genus, generis). Esta forma pompon, a su vez, es una evolución del latín peponem (de pepo, peponis) 'melón grande'. Por su parte, la palabra latina es un préstamo del griego πέπων (pépōn), que significaba 'melón'; todavía en griego moderno πεπόνι (pepóni) significa 'melón'. Además, dice el DLE que «pepón» es 'sandía' (conocida en algunas partes como «melón de agua»).
Por cierto, si el regustillo del melón tiene cierta similitud al pepino, desde luego no parece que sea casual: «pepino» es el diminutivo de ese pepo del latín (con lo que «pepinillo» sería el diminutivo de un diminutivo).