Tenemos aquí un puñadillo de etimologías interesantes y más relacionadas entre ellas de lo que en un principio pueda parecer. Es obvio que un bicho suele ser lo mismo que un insecto; también suele saberse que la entomología es la parte de la zoología que estudia concretamente los insectos.
Pero lo más interesante, como veremos, son las etimologías de «bicho» por una parte y de «insecto» y «entomología» por otra, porque, por poco que lo parezca, una vez quitamos el elemento compositivo ‑logía, tenemos exactamente la misma palabra, solo que con formantes latinos y griegos respectivamente.
Etimología de «bicho» (y «bicha»)
Ambas palabras, lógicamente, tienen una procedencia común: el latín bestia. Aprovechemos para aclarar que en latín se trataba de una palabra más amplia:
bestia, como ser sin razón, en oposición al hombre, mientras que animal es ser vivo e incluye al hombre; bestia incluye tanto fera 'fiera' (bestia que destaca por su fiereza) y belua (se distingue por su tamaño o ferocidad)
Diccionario de Lewis & Short (traducción-adaptación propia)
De aquí evoluciona la palabra «bicha», que suele usarse como eufemismo de «culebra»; de una forma masculina bestius sale «bicho», que suele hacer referencia a los insectos y otros animales de pequeño tamaño.
Ciertamente es una evolución irregular hasta las palabras españolas, pues una evolución regular habría dado algo como *beza y *bezo. Se debate si podría ser un lusismo o proceder de cualquier otra lengua peninsular o de los alrededores.
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Etimología de «insecto» y «entomología»
Veremos estas dos etimologías conjuntamente, ya que, como hemos adelantado, en realidad son esencialmente la misma.
De todos es conocido el formante ‑logía, por lo que, por comodidad, lo ignoraremos y nos quedaremos con la parte entomo, que es lo que nos interesa.
El sustantivo «insecto» procede, de forma previsible, del latín insectum. Esta palabra la podemos dividir en dos grandes partes:
- in‑ 'en'
- ‑sectum 'cortado'
Como la palabra latina no es sino un calco de la griega, explicaremos un poco más tarde el razonamiento de por qué un insecto está cortado.
Antes de pasar a eso, sobre ‑sectum: procede del verbo secare 'cortar', de donde patrimonialmente el español «segar», pero también otras palabras como «sección» (una división, un corte), el compuesto «disección» e incluso «segmento», «segmentar», etc.
Como decíamos, el latín insectum es un calco del griego ἔντομον, con ζῷον sobreentendido, o sea, literalmente, 'animal cortado en trozos'. ¿Por qué? Los antiguos veían que los insectos estaban dividido en tres partes, en tres secciones: cabeza, tórax y abdomen; se ve muy bien, por ejemplo, en las abejas.
Dicho eso, seccionemos la palabra griega:
- ἐν‑ 'en'
- ‑τόμον 'cortado'
De esta última raíz griega tenemos bastantes palabras en español, empezando por la más obvia: «tomo», cada una de las partes en que se divide un grupo de libros que van juntos. Otras palabras son «átomo» porque literalmente 'no se puede dividir' (con la típica a‑ negativa) y otras tantas de un lenguaje más especializado como «tmesis», que en poesía es la división de una palabra por cuestiones estilísticas:
Conbidar le yen de grado, mas ninguno non osaua
Le convidarían de [buen] grado, pero ninguno osaba
Poema de mio Cid
Quien quisiere ser culto en solo un día,
Francisco de Quevedo
la jeri aprenderá gonza siguiente:
fulgores, arrogar, joven, presiente,
candor, construye, métrica armonía;
