La etimología de «limosna» (cosa, especialmente dinero, que se da a otro por caridad, según el DLE) es simple pero curiosa. Procede del griego ἐλεημοσύνη, que en su origen significaba 'piedad, compasión'; es fácil ver que a partir de ese significado se desarrolló, ya en el griego bíblico, el de 'caridad, limosna', con el mismo significado que el que tenemos en español.
Por supuesto, al español no llegó directamente desde el griego, sino a través del latín eleemosyna, que ya debía tener una pronunciación helenistizada en que la η del griego se pronunciaba como i. Justamente, estamos ante el mismo caso que en Κύριε, ἐλέησον 'señor, ten piedad', leído ya eléison, no eléeson.
La forma más cercana al original la encontramos en Berceo: elemósina, aunque la versión más antigua documentada es almosna, sin duda muy relacionada con el inglés alms.
Sin embargo, la forma más frecuente era la semiculta elimosna, que acabaría evolucionando a alimosna; a partir de aquí, se perdió la a‑ inicial por falso corte: la alimosna → la limosna.